Por qué es distinto de todos los demás
El aibo es un perro robot de verdad: anda con cuatro patas, se sienta, se tumba, mueve la cola y la cabeza, y todo eso lo hace con veintidós articulaciones motorizadas. Los demás robots de esta lista tienen entre cuatro y doce. La diferencia se nota en cuanto se mueve: parece un animal, no un juguete articulado.
Lleva dos cámaras —una frontal y otra para orientarse por la casa—, sensores táctiles en la cabeza, el mentón y el lomo, cuatro micrófonos, sensores de presión en las cuatro patas y un sensor de presencia. Con eso reconoce a las personas que viven en la casa, distingue quién le hace caso y va desarrollando preferencias.
Lo del carácter
Es la parte que Sony lleva veinticinco años puliendo, desde el aibo original de 1999. El comportamiento no está fijado: cambia según cómo lo trates. Si un miembro de la casa juega con él a menudo, acaba yendo hacia esa persona. Es la única mascota robot de la que la gente habla como se habla de un animal.
Cuánto cuesta y dónde
En la tienda de Sony en Estados Unidos son 3.199,99 dólares, con tres años de plan en la nube incluidos —el aibo necesita ese servicio para funcionar como debe—. Aquí no hay canal: Sony no lo ha vendido nunca en España, así que la única vía es importarlo, con el transporte, la aduana y el idioma que eso implica.
Y ahora, el problema
El 25 de junio de 2026 Sony anunció el fin de la venta del ERS-1000 en Japón en cuanto se agote el stock. Los planes de suscripción, la reparación y los accesorios siguen de momento. Pero comprar hoy un robot de 3.200 euros que depende de un servicio en la nube y cuya fabricación acaba de terminar es una apuesta, y hay que llamarla por su nombre.
Con qué compararlo
No hay comparación posible dentro de su categoría: lo que más se le acerca en España es Loona, a 477 euros, y va sobre ruedas. Si lo que quieres es un cuadrúpedo que ande de verdad y sí se venda aquí, eso ya es otra cosa: el Unitree Go2, que es una máquina, no una mascota.